Fruto del anterior enfrentamiento entre Barça y Espanyol, recordé lo que siempre guardaba la afición, una “pequeña sorpresa”, ignorada y destrozada por los grandes capos de la gran ciudad. La ciudad es similar a Alicante, convirtiéndose en el hermano menor de Hércules aunque sigue siendo el hermano mayor. La semana que viene tendrá otra oportunidad de ser homenajeado, estará de regreso en su casa, que tanto celebró y sufrió, y del lugar donde dejó a Rico Pérez para oponerse a un club que aún ostenta. a pesar del odio y la rivalidad. Alicante, cansada, cosida y descosida en sus muchos años, sigue viva y hambrienta.