Consejos para empacar tu rutina de belleza al viajar
Se puede debatir durante horas sobre cuál es la cantidad ideal de productos de belleza para llevar al viajar. Algunas personas logran sobrevivir una semana con solo un desodorante, un frasco de 3-en-1 y una bolsa ziploc. Otras, en esta época de rutinas de cuidado de la piel muy elaboradas, no tienen la misma suerte.
Enfrentarse a una maleta con sobrepeso, productos derramados o rotos en el equipaje de mano, o incluso llegar a tu destino y descubrir que has olvidado lo esencial para ducharte, no es una experiencia agradable. He conversado con viajeros frecuentes y profesionales del sector para que compartan sus mejores consejos sobre cómo mantener tu rutina de belleza intacta y eficiente en el avión, en la carretera y en tu destino.
Productos para llevar en el avión
Si has notado que más personas utilizan mascarillas faciales (incluso las de LED) y realizan rutinas de cuidado facial en los aviones, no estás solo. Esta tendencia ha crecido. Mientras algunos consideran que es solo una excusa para tomarse selfies, otros creen que llegar a tu destino renovado, relajado e hidratado, tanto por dentro como por fuera, es una excelente manera de hacerlo.
«Cuando vuelas, la hidratación es fundamental. El aire en los aviones reseca mucho la piel, así que siempre me rocío la cara con un spray hidratante, me aplico una mascarilla facial a mitad del vuelo si es nocturno y retengo la hidratación con crema facial. Además, recomiendo los parches para los ojos y los electrolitos para mantenerme hidratada en el aire; ¡créeme, se nota la diferencia después de un vuelo largo!», comenta una influencer de viajes de lujo.
La importancia de la hidratación
Hablando de hidratación, no pude evitar notar algo desde mi asiento junto a la ventana en un vuelo reciente de Portland, Oregón, a Nueva Orleans. La luz del sol entraba con fuerza en el avión, y las arrugas en la tapicería del reposabrazos me hicieron preguntarme: ¿esto es lo que el sol le está haciendo a mis brazos ahora mismo?
Lamentablemente, la respuesta es afirmativa. Un estudio de 2015 reveló que los pilotos y la tripulación de aviones tienen una incidencia de melanoma significativamente mayor que la población general, un hecho que muchos ya conocían antes de que se hiciera evidente para mí.



