Inicio Negocios El estado ha perdido 3.900 fincas y 27.300 hectáreas de tierras de cultivo en la última década.

El estado ha perdido 3.900 fincas y 27.300 hectáreas de tierras de cultivo en la última década.

por Alicante Global
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La idea es diferente, sobre todo dada la popularidad de esta práctica en medio de la epidemia, ya que fue una de las actividades que lastró la deprimida economía del estado de Alicante. Sin embargo, la realidad es dura, y los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) dejan muy claro que la agricultura está en pleno declive en esta región. Y que, en apenas una década, se perdieron no menos de 3.934 fincas, incluidas 27.343 hectáreas de fincas, las cifras representan una disminución del 18% y 17%, respectivamente. Cultivos como los frutales, la vid, el olivo, las hortalizas y los cítricos son los más afectados por el problema, según las organizaciones agrarias, cuya explicación se encuentra en el incumplimiento del rendimiento y la modificación generacional, incluidos los esquejes y el cultivo. el coste de algo para el sector como el agua para riego.

El censo agrario definitivo, similar al de 2020, despertará más preocupación por esta práctica en la provincia de Alicante. Entonces parece compararse con el anterior, que es similar al 2009, ha aumentado la matrícula. Los datos publicados muestran que la ocupación de 21.944 fincas frente a las 25.878 anteriores, incluidas 132.592 hectáreas dedicadas a la alimentación, es algo diferente a las 159.935 contabilizadas en apenas una década.

El descenso se ha extendido en todos los productos, a excepción de algunas subidas puntuales que han entrado en el ámbito de la ficción. Sin embargo Todas las ganancias con la carga más grande del estado se reducirán significativamente según donde se ocupe. Como resultado, los frutales pasaron de 37.248 hectáreas en 2009 a 25.152; viñedos, de 21.625 a 11.291; olivares, de 28.971 a 22.508; hortalizas, de 10.154 a 6.290; y cítricos, de 33.111 a 30.427. Los granos de trigo también cayeron, de 9.234 a 8.511 hectáreas; en flores y plantas ornamentales, de 556 a 175; e invernaderos, del 786 al 516.

Para encontrar los frutos que han tenido un ritmo de crecimiento bajo, hay que fijarse en las raíces y tubérculos, que pasaron de 573 a 1.391 hectáreas; en productos industriales, de 903 a 1.047; y faldas, del 462 al 491.

Mientras se identifican las causas de este fenómeno, las organizaciones agrícolas observarán una variedad de factores asociados con las operaciones. El primero de ellos, cómo no, es el mal supremo ineficaz. Así lo ha afirmado el presidente de Ahaja Alicante, José Vicente Andreu, quien señala que “llevamos mucho tiempo protestando porque los agricultores están pagando, aunque sea, por debajo de lo que les cuesta producir, un problema que ahora se ha recrudecido como consecuencia del incremento de recursos como fertilizantes, tratamiento, o energía”.

Otro tema, que es un tema central en este momento, son los recortes en la transición Tajo-Segura también el aumento del coste de un recurso muy básico como es el agua para riego. “La merma de las hortalizas es la señal más evidente del impacto de esta crisis, y nuestras afirmaciones están validadas. Los datos del último censo agrario son muy negativos, y vienen a ponernos a prueba a cada uno de nosotros en todo lo que condenamos”, Andrés enfatiza.

En palabras similares, el secretario general de La Unió, Carles Peris, se reclama a sí mismo que las organizaciones se están quejando”no han podido dar solución a las fuentes de agua para riego en el estado. Sin que ellos lo sepan, la caída de la inflación se ve agravada por el hecho de que las inversiones en plantas de iluminación tienen menos éxito, porque no proporcionan agua a precios asequibles. Lo vemos como una estrategia, además de no ser muy buena, política”.

Peris, también se habla de otra zona que dice ser una carga para la agricultura, como falta de relevo generacional en el sector “Los bajos ingresos -que celebra- son buenos, cuando los agricultores paran no hay jóvenes que los reemplacen”, un problema que se agudiza, sobre todo, en la pequeñas granjas, esas son las características del estado, con cultivos como el olivar y la viña. “Parece que todo va en contra de nuestro modelo de agricultura, que se hace desde pequeñas y grandes fincas”, lamenta el propietario de La Unió.

Y este modelo, lejos de diluirse, parece tomar fuerza. Según datos del INE, en la actualidad hay 6.317 fincas de menos de una hectárea, frente a las 5.188 ocupadas en 2009. Paralelamente, de nuevo, han disminuido las de mayor tamaño, es decir, las que tienen más de 100 hectáreas. , porque en el último censo agrario se contabilizaron 137, mientras que en la década anterior fueron 182.

Se trata, por tanto, de un modelo diferente al de otras regiones del país, incluida la vecina provincia de Valencia, donde, según Carles Peris, “las grandes empresas y los bancos de inversión están conviviendo en el campo con la promoción de grandes fincas”. El difícil país alicantino aún mantiene, a día de hoy, este tipo de actividad.

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