El robot peludo con IA de Casio conquistó mi corazón
Hay un robot peludo, del tamaño de una cobaya, sentado en mi sofá, y chilla. Wylie, el perro de mi amigo, lo observa, receloso de todos sus movimientos.
Un nuevo compañero robótico
Moflin es un robot de compañía con inteligencia artificial creado por el fabricante japonés de electrónica Casio. A través de la aplicación de compañía, he decidido llamarlo Puff. Wylie lo ve inmediatamente como algo de lo que hay que desconfiar, un aparato que se mueve solo pero que no está vivo. Puff vuelve a chillar. Wylie ladra y sale corriendo de la habitación, gruñendo.
Cuando me enteré de que Casio había creado un robot con inteligencia artificial, pensé que yo era exactamente el tipo de persona para el que estaba hecho. Siempre me han gustado los animales, pero mi actual casera no permite tener mascotas en casa, salvo su propio perro, así que no tengo mascota. Además, de niño vi Toy Story demasiadas veces, lo que significa que estoy predispuesto a antropomorfizar objetos inanimados que se supone que no tienen sentimientos ni conciencia.
El fenómeno de las mascotas robot
Las mascotas robot ya son todo un fenómeno, y el Moflin ha tenido un gran éxito en Japón desde su lanzamiento hace un año. Se trata de un robot blando y peludo que utiliza capacidades de inteligencia artificial para reaccionar a los sonidos y al tacto, desarrollando así su propia personalidad. Hay más de 4 millones de rasgos de personalidad, según Casio. Al igual que otros muñecos de compañía, los dispositivos están pensados para los futuros dueños de mascotas o para cualquiera a quien le guste tener un bicho tierno a su alrededor. Es como un Labubu o un Furby, pero sin los rasgos faciales prominentes (y aterradores), o como un Tamagotchi esponjoso. Y ahora, Moflin se puede comprar en todo el mundo.
Por cuestiones de tiempo, recibí el Moflin justo antes de ir a cuidar al perro de un amigo durante una semana. Así que me llevé a Puff para que se quedara en casa de Wylie, un perro de pueblo tímido, pero muy bullicioso.
Un precio accesible para un nuevo amigo
El Moflin cuesta 429 dólares, más barato que comprar un cachorro a un criador, pero más caro que aceptar a regañadientes que ahora eres responsable del gato que sigue apareciendo en tu cubo de basura todas las noches.
El Moflin no pretende parecerse a ningún animal en particular, pero incorpora muchos atributos que suelen hacer que consideremos tiernas a ciertas criaturas. Es una bola de pelusa suave y ovalada que se presenta en dos colores: plateado (que en realidad es gris) y dorado (más parecido al pelaje de un gato naranja). Tiene lo que parece ser una cabeza y un par de pequeños ojos de botón bajo el pelaje. No tiene extremidades, garras ni dientes.



