Alternativas gratuitas para dejar de escrolear en el teléfono
¿Te gustaría reducir el tiempo que pasas en tu teléfono? Es probable que ya hayas escuchado sobre Brick, un dispositivo que cuesta 59 dólares y que promete ayudarte a bloquear las distracciones. Para utilizarlo, solo necesitas golpear ligeramente tu smartphone contra el Brick cuando desees evitar distracciones. El software que incluye impide abrir aquellas aplicaciones que hayas decidido evitar, ayudándote así a dejar de doomscrolling.
La propuesta consiste en establecer una barrera física entre tú y aplicaciones como Instagram. Si deseas seguir navegando, deberás levantarte, buscar el Brick y darle un ligero golpe. Es una idea interesante, diseñada para facilitar su uso. Sin embargo, surge la pregunta: ¿qué pasa si no quieres comprar un simple trozo de plástico?
La buena noticia es que el Brick no es más que un chip NFC, similar a los que se encuentran en tu tarjeta de crédito o pasaporte. Puedes adquirir un chip NFC en blanco por tan solo un dólar. Además, existen aplicaciones gratuitas que pueden utilizar estos chips para bloquear distracciones, de la misma manera que lo hace el Brick. Si prefieres, estas aplicaciones también son compatibles con códigos QR, lo que significa que solo necesitarás una impresora. A continuación, se presentan dos aplicaciones gratuitas para bloquear distracciones, disponibles para iPhone y Android.
Foqos: La mejor opción para iPhone
Foqos, con su nombre peculiar, es una aplicación gratuita y de código abierto para iOS. A diferencia de muchas aplicaciones de código abierto que pueden resultar poco amigables, Foqos se destaca por su facilidad de uso. Configurar los permisos necesarios, crear un perfil y comenzar a bloquear distracciones es un proceso sencillo.
Al crear un nuevo perfil, primero eliges el objeto físico que utilizarás para iniciar y detener tus sesiones de bloqueo. Las opciones más comunes son etiquetas NFC (disponibles para compra dentro de la aplicación) o un código QR. También puedes optar por bloquear el acceso mediante un horario diario o escaneando cualquier código de barras. Esta última opción es especialmente práctica, ya que no necesitas comprar ni imprimir nada: simplemente escanea el código de un libro, una bebida o cualquier otro objeto que tengas en casa.



