Dos expertos realizaron una prueba a ciegas de cafeteras automáticas y la ganadora fue sorprendente
¿Qué es lo que más te atrae del café? ¿Es la cafeína matutina, la suavidad de un capuchino, el termo de café filtrado que puedes disfrutar a lo largo del día, o el rápido impulso de un buen espresso? Tal vez sea el ritual de medir los granos y la precisión en la extracción. Lo más interesante es que el café resulta ser mucho más beneficioso para la salud de lo que se pensaba.
Si hacemos caso al marketing, puedes tenerlo todo gracias a las mejores cafeteras automáticas. Estas máquinas compactas prometen ofrecer una amplia gama de bebidas con solo presionar un botón, sin necesidad de ser un experto barista. Sin embargo, ¿realmente cumplen con lo que prometen?
WIRED realiza numerosas pruebas de cafeteras; la productividad se vería afectada si no lo hiciéramos. Para esta prueba ciega en grupo, queríamos conocer la opinión de los profesionales del café sobre las bebidas producidas por la «mejor» de las máquinas totalmente automáticas, sin dejarnos influir por el diseño o la marca. No estamos evaluando la facilidad de uso, la interfaz de la aplicación (siempre hay una) o la limpieza del equipo. Nuestro único interés es el café.
La evaluación de los expertos
En esta ocasión, se eligieron granos de café Forest Blend, reconocidos por sus notas de chocolate negro, melaza y nuez, así como por su cuerpo cremoso y baja acidez. Los expertos en café están en una posición privilegiada para determinar cuál de las máquinas produce el café con el perfil de sabor más fiel a estos granos.
Las máquinas seleccionadas son totalmente automáticas y pueden elaborar más de 50 tipos de café con solo presionar un botón, desde espresso y cortado hasta latte helado o un café negro clásico. Para la prueba, se eligieron un latte y un espresso clásico, permitiendo evaluar tanto los mecanismos de calentamiento y espumado de la leche como la extracción y el sabor del café.
Metodología de la prueba
Los expertos fueron sometidos a una prueba a ciegas, recibiendo un latte y un espresso de cada máquina, etiquetadas como A, B, C y D. Aunque las máquinas eran visibles, no sabían de dónde provenía cada café. Evaluaron el aspecto de las bebidas, la calidad de la vaporización de la leche, la crema sobre el espresso, la temperatura, la extracción y el sabor, clasificando los cafés de mejor a peor.
Al final de la evaluación, se hizo evidente que, aunque el dinero puede ofrecer una variedad de opciones y la comodidad de un solo botón, no garantiza un café de calidad de barista en la comodidad del hogar.



